Octubre mes de la Artritis y la Espondiloartritis

Programa XII Jornada Nacional 22/10

CONFIRMADA LA EFICACIA DE UN NUEVO BIOLÓGICO PARA LA ARTRITIS REUMATOIDE

Un ensayo clínico en fase III muestra cómo baricitinib mejora los síntomas y la función física en pacientes que no responden a ningún otro tratamiento. (Noticia de ABC-SALUD 30-03-2016)

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria de carácter autoinmune que, caracterizada fundamentalmente por el dolor y la degeneración progresiva de las articulaciones, padecen más de 200.000 personas en nuestro país –sobre todo mayores de 40 años y, en tres de cada cuatro casos, mujeres–. Una enfermedad cuyo tratamiento ha mejorado significativamente en los últimos años, fundamentalmente gracias a la llegada de los denominados ‘medicamentos biológicos’. Sin embargo, en hasta un 15-20% de los afectados el tratamiento con estos fármacos no funciona, acaba perdiendo su eficacia con el tiempo o se asocia a unos efectos adversos intolerables. Son los denominados pacientes ‘refractarios’, es decir, que no responden al tratamiento. Y en este contexto, un nuevo estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford (EE.UU.) ha demostrado cómo un nuevo biológico llamado ‘baricitinib’ reduce los síntomas y mejora la función física diaria en pacientes en los que el resto de terapias no induce ningún beneficio.

Como explica Mark Genovese, director de este estudio publicado en la revista «The New England Journal of Medicine», «este es el primer fármaco que ha demostrado un beneficio clínico significativo en pacientes que habían fracasado con cualquier otro fármaco comercializado para el tratamiento de la artritis reumatoide».

Muy superior a placebo

El estudio fue llevado a cabo en 178 hospitales de 24 países con la participación de 527 pacientes con artritis reumatoide moderada a severa y al menos seis articulaciones afectadas que, de acuerdo a un criterio totalmente aleatorio y tras haberse constatado que no respondían al resto de medicamentos biológicos, fueron seleccionados para ser tratados con baricitinib –en dosis de 2 o 4 miligramos diarios– o placebo durante 24 semanas.

Los resultados mostraron que el 55% de los participantes tratados con la dosis de 4 mg/día de baricitinib experimentó una reducción de al menos un 20% de las articulaciones afectadas por la enfermedad a las 12 semanas. Una disminución, por su parte, que se estableció respectivamente en el 49% y en el 27% en los grupos de baricitinib a dosis de 2 mg/día y de placebo.

Este es el primer fármaco que ha demostrado un beneficio clínico en pacientes que habían fracasado con cualquier otro fármaco (Mark Genovese).

Asimismo, y con independencia de la dosis, los pacientes tratados con baricitinib mostraron una mejoría de la función física y una disminución de los marcadores de inflamación. Unos beneficios, por el contrario, que no se observaron en el grupo tratado con placebo.

Es más; como destaca Mark Genovese, «ni el historial médico individual de cada paciente ni los tratamientos que hubieran recibido previamente tuvieron apenas efecto en la respuesta a la administración de baricitinib. De hecho, el fármaco funcionó bien en todos los subgrupos de pacientes con independencia de con qué hubieran sido tratados o durante cuánto tiempo padecieran la enfermedad».

Próximamente en su consulta

Y la administración de este nuevo fármaco, ¿no conllevó un incremento de los esperados efectos secundarios adversos? Pues sí, si bien su gravedad no supuso un problema significativo. Concretamente, el 77% de los pacientes tratados con la dosis de 4 mg/día de baricitinib sufrió infecciones leves de las vías respiratorias altas, porcentaje que por su parte se estableció en el 71% en el grupo con la dosis baja de baricitinib y en el 64% en la rama placebo.

Asimismo, y por lo que respecta a los efectos secundarios considerados como ‘serios’, la incidencia fue de un 10% en la rama con la dosis elevada de baricitinib, de un 4% en el grupo tratado con la dosis de 2 mg/día del biológico y de un 7% en el grupo placebo.

Y este nuevo medicamento biológico, ¿cuándo estará disponible para su uso en la práctica clínica diaria? Pues debe esperarse que el tiempo que transcurra hasta que pueda ser empleado por los pacientes de todo el mundo no sea excesivo, dado que este es un estudio de los denominados ‘ensayos clínicos en fase III’, es decir, en los que se evalúa la eficacia farmacológica y, en caso de ser positiva, es tomado como referencia por las agencias reguladoras para la aprobación del fármaco.

LA ARTRITIS REUMATOIDE, AYER Y HOY

Cuesta creer que hasta comienzos del siglo pasado, el tratamiento de la artritis reumatoide se limitase a unas pocas medidas de cuidado general y tratamientos en balnearios donde las personas con esta enfermedad iban a relajarse y a disfrutar del efecto analgésico sobre el dolor articular y muscular que el calor de los baños y lodos proporcionaba. Corrían tiempos difíciles para quienes habían tenido la mala pata de desarrollar esta enfermedad.

Pocos años después, sin embargo, el descubrimiento de la capacidad analgésica de los salicilatos supuso un importante avance en el tratamiento de los dolores y la inflamación de la artritis reumatoide. Además, pronto se descubrió que también tenían propiedades antiinflamatorias que hacían que, si se usaban en altas dosis, la inflamación disminuyese notablemente. El aspecto negativo era que ni la progresión de la enfermedad se conseguía frenar ni la incapacidad disminuía.

El siglo XX: el principio del fin de la incapacidad

Llegaron los años treinta y, con ellos, el descubrimiento de los efectos de ciertas sales de oro que conseguían hacer desaparecer la inflamación articular. Fue una auténtica revolución: su uso se generalizó y fue la base del tratamiento durante un largo tiempo. El problema resultó ser que, mientras había pacientes que sí que entraban en remisión (su inflamación desaparecía por completo), había otros que se veían obligados a suspender el tratamiento debido a los efectos secundarios.

La gran esperanza llegó a mediados del siglo XX con la aparición de los corticoides. Pronto, sin embargo, se descubrió que era imposible mantener indefinidamente las dosis necesarias para detener constantemente la inflamación articular sin que aparecieran efectos excesivos poco deseables. Ahora, con un papel simplemente complementario, los corticoides siguen usándose. Eso sí, en dosis mucho menores.

Metrotexato: el terror de las enfermedades autoinmunes

Fue hace solo un cuarto de siglo cuando el metotrexato llegó para demostrar que podía eliminar la inflamación de las articulaciones y además detener la evolución de la enfermedad. Bien tolerado y eficaz en un gran porcentaje de personas, en sus comienzos se administraba en dosis demasiado bajas por lo cual muchas personas no llegaban a notar beneficio alguno. Sin embargo, con el tiempo, se han ido desarrollando diferentes esquemas de tratamiento gracias a los cuales cada vez más personas están entrando en remisión. Aun así, hay algo que no podemos dejar de tener en cuenta; y es que todavía hay un importante porcentaje de personas que no consiguen aliviar la inflamación con este medicamento.

Y llegaron ellos: la aparición de los medicamentos biológicos

En los últimos años han aparecido unos nuevos fármacos que permiten un tratamiento eficaz en la gran mayoría de personas que no pueden beneficiarse del metotrexato. Nos estamos refiriendo a los llamados antagonistas del Factor de Necrosis Tumoral (TNF) (Infliximba, Etanercept, Adalimumab…) El Factor de Necrosis Tumoral es uno de los eslabones de la cadena de la inflamación en la que, como piezas de dominó, unas cuantas sustancias activan otras hasta llegar a producir aquellas sustancias responsables directas de la inflamación. De esta forma, los anti TNF actúan interrumpiendo esta cadena y reduciendo de forma muy significativa la inflamación de las articulaciones. Estos fármacos, además, cuando son activos, además de hacer desaparecer los síntomas, hacen que la enfermedad, o bien deje de evolucionar, o bien lo haga a un ritmo muy lento. Eso sí, hay que tener cuidado con sus efectos secundarios e iniciar el tratamiento en el momento adecuado.

Una vida más feliz

Hoy en día, todos sabemos que tan importante como el tratamiento farmacológico es la terapia no farmacológica. Factores como el reposo o la realización de ejercicios destinados a mejorar la flexibilidad de las articulaciones son clave para calmar las manifestaciones de la artritis y evitar el desarrollo de complicaciones. Y, por supuesto, si hay algo fundamental para frenar su progreso, esto es el diagnóstico precoz.

No todo está contado en la historia de la artritis. Ni mucho menos. Todavía, aunque pocas, siguen existiendo personas que no responden a los tratamientos actuales. Sea como sea, no cabe duda de que hemos andado un camino muy largo que nos está llevando hasta cada vez mejores tratamientos, que, a su vez, se traducen en una mejor calidad de vida para las personas con esta enfermedad. Sigamos en esta dirección.

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El pasado Martes 17 de mayo nuestra Asociación comenzó el Taller de Psicología en nuestra sede.

Está dirigido por el psicólogo D. Julio de la Cruz. Se llevó a cabo la 1ª sesión con alta participación.

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